«

»

Apr 19

Pelotitas moleculares pueden tener el secreto de la eterna juventud

Era un experimento sencillo de la Universidad del sur de París con ratas para tratar de determinar la toxicidad del buckminsterfulereno. Esta molécula de nombre muy raro no es otra cosa que una pelotita hecha con 60 átomos de carbono, como balón de futbol, y a la que se le conoce con el nombre más amistoso de buckybola.

Las buckybolas podrían usarse para muchísimas cosas: transportar medicinas y otras sustancias dentro de ellas, tratar el cáncer, o construir blindajes más efectivos. Pero en este caso se estaba tratando de ver si no serían tóxicas así que tomaron tres grupos de ratas: uno de control que no le hicieron nada, otro al que alimentaron con aceite de oliva, y uno más al que le revolvieron buckybolas con su aceite de oliva.

Buckyball

Una buckybola grande. Foto de St Stev.

Las que tomaron puro aceite de oliva vivieron 4 meses más que las del grupo de control, 26 meses en vez de 22. Pero lo interesante fue que las que tomaron buckybolas vivieron ¡42 meses! Una vida mucho más larga que la que se espera de una rata. O sea que lejos de ser tóxico el buckminsterfulereno detiene la oxidación que provoca el envejecimiento.

Que tan buenos resultados tenga en humanos, pues está por verse. No es mucho problema probar con ratas que viven unos cuantos años, pero un ser humano por lo general vive décadas y es bastante difícil tenerlos encerrados en un laboratorio para que todas las variables estén perfectamente controladas. Derechos humanos y esas cosas. Pero si tuviera resultados similares, veríamos un promedio de vida de 150 años. Nada mal para unas pelotitas de carbono.