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Oct 25

Paralíticos recuperan movilidad parcial

Aquí en la Vaca Cósmica hemos cubierto muchos avances e investigaciones dirigidos a reparar nervios y permitir que personas paralíticas recuperen la movilidad. La semana pasada, durante la reunión anual de la Socidad de la Neurociencia, se presentó lo que podría ser un enorme hito para la cura de este padecimiento.

Un hombre ha conseguido pararse y mover sus piernas sin ayuda después de unos meses de usar un dispositivo que estimulaba su médula espinal con una corriente eléctrica. El accidente que lo dejó paralizado del cuello para abajo ocurrió en 2006, o sea que ni siquiera fue reciente.

¿Se convertirán en piezas de museo en un futuro cercano? Imagen de rachelcreative

Normalmente las piernas y brazos transmiten información al cerebro informando de su posición y lo que están haciendo, el cerebro toma esta información y les manda órdenes para moverse. Cuando se corta la médula espinal dejan de viajar los mensajes en ambas direcciones y los músculos dejan de moverse al no recibir nada de nada.

Los experimentos de estimulación eléctrica ya habían dado resultados en animales y este señor se ofreció como voluntario para ver si funcionan en humanos. Comenzó el año pasado con una terapia consistente en que unos asistentes movían sus piernas mientras su peso era sostenido por un harnés. No hubo ninguna mejora en absoluto.

Posteriormente se colocó un estimulador en la parte baja de su médula espinal con 16 electrodos que mandan una corriente eléctrica constante. Cuando los asistentes lo colocaron en la posición correcta pudo mantenerse en pie al primer intento. Y fue cuando ocurrió lo inesperado: a los siete meses de estar entrenando como pararse con el aparato, intentó mover su dedo gordo, y lo logró. En pruebas posteriores se demostró que podía mover su tobillo y la pierna. Las señales estaban viajando de su cerebro a las piernas, cruzando el área dañada. Con el tiempo el paciente recuperó el control de su vejiga, funciones sexuales y pudo regular mejor su temperatura. Todo esto con el estimulador encendido.

Hay un par de hipótesis que tratan de explicar como funciona esto. La primera es que se hayan formado nuevas conexiones entre los dos segmentos de médula espinal, pero esto nunca se ha observado que ocurra en los animales, así que es improbable. La segunda es que aún hayan quedado conexiones débiles, que no se pueden detectar con las técnología actual, pero que permiten la comunicación entre las dos partes. El estimulador eleva la señal, permitiendo usar estos alambritos más eficientemente y fortalecerlos.

Una tercera hipótesis es que este paciente conservaba algo de sensación en las piernas y el cerebro usó esas rutas para mandar señales a las piernas. Para descartarla se buscó a otros dos voluntarios con parálisis total y ninguna sensación. En la primer sesión los dos pudieron mover las piernas con el estimulador encendido. Posiblemente el primer voluntario también las pudo haber movido pero no lo intentó y a nadie se le ocurrió preguntarle si podía.

Con el tiempo los tres voluntarios pudieron llevar a cabo una variedad de movimientos y la cantidad de estimulación necesaria para realizarlos disminuyó. Sin embargo, había una sorpresa más: tres meses después de iniciados los experimentos, Andrew Meas, uno de los voluntarios, pudo mover las piernas sin necesidad de estimulación. Simplemente estaba moviendo las piernas, apagaron el estimulador y las siguió moviendo.

Los científicos creen que es cosa de fortalecer estas débiles conexiones, para el próximo paso necesitarán mejorar el estimulador porque el que están usando es un modelo muy viejo, de hace treinta años y utilizado para reducir el dolor, nunca se pensó usar para volver a hacer caminar a los paralíticos. Un nuevo diseño y más estudios sobre estas conexiones podrían hacer que un día los accidentes no dejen a nadie condenado a una silla de ruedas permanentemente, sino que puedan recuperar la habilidad de moverse por sí mismos en algunos meses. Por lo menos hasta que se pueda volver a hacer crecer la médula espinal.