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Sep 16

Estrellas dobles, planetas extraños y la Guerra de las Galaxias

Casi todo mundo ha comparado al nuevo planeta encontrado que orbita a dos estrellas con Tatooine, el planeta ficticio de la Guerra de las Galaxias donde creció Luke Skywalker. El planeta es muy notorio porque tiene dos soles igual que Tatooine. La diferencia es que no es desértico, como las estrellas son pequeñas esta distancia no es tanta, más cerca que la Tierra del Sol, pero por lo mismo que son pequeñas emiten mucho menos calor que el Sol, así que el planeta es de todos modos muy frío. Además es gaseoso y más o menos del tamaño de Saturno.

Kepler 16-b

Así se vería Kepler 16-b orbitando a sus dos estrellas. A pesar de estar tan cerca de ellas como ambas son pequeñas el planeta es muy frío. NASA/JPL-Caltech

De haber una luna alrededor de este planeta gaseoso (como Endor) en vez de ser un desierto apenas habitable sería aún más frío que Hoth. De hecho podría ser más como Europa (la luna de Júpiter, no el continente que ni es tan frío) o Titán (la luna de Saturno, no el refresco). De todos modos no sería muy agradable para la vida humana.

Hay otra clase de planetas que hasta el momento son una teoría pero que de existir podrían ser los objetos más numerosos en la galaxia. Estos serían planetas gigantes que no son lo suficientemente grandes para convertirse en una estrella enana café. A cierta profundidad tendrían una temperatura agradable. Se podrían construir ciudades flotantes que aprovecharan la energía de las profundidades para vivir, como la Ciudad de las Nubes en Bespin. La única diferencia, aunque es importante, es que estos planetas no orbitan ninguna estrella, así que están en permanente oscuridad. Perfecto para vampiros pero al resto de la gente le puede parecer deprimente.

Las ciudades en las nubes podrían ser viables en planetas gaseosos o con atmósferas muy densas como Venus (si no fuera corrosiva)

Claro, puede haber planetas gaseosos más o menos del mismo tipo orbitando una estrella, aunque sea una débil enana roja.

Es importante ir pensando en estas cosas porque nuestra estrella no va a durar para siempre. Tampoco las demás estrellas, pero nuestro Sol apenas tiene unos cuatro mil millones de años de vida, mientras que las enanas rojas, enanas cafés y planetas gigantes pueden servir de hábitat durante billones o tal vez trillones de años más. Después de eso tendremos que crear otro universo.