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Jan 01

2010: el año que hacemos contacto

Europa y Júpiter

En la novela "2010: el año en que hacemos contacto" una raza alienígena protege a la inteligencia primitiva de Europa de los humanos. En la realidad pasa algo similar. Imagen de Celestia

En su novela, Arthur C. Clarke pone la fecha 2010 como el año en que las inteligencias extraterrestres se revelan ante la humanidad con la orden de dejar en paz a Europa, la luna joviana, donde ellos han empezado otro experimento para desarrollar inteligencia.

La red abunda con todo tipo de conspiraciones sobre seres extraterrestres y contactados que son mantenidos ocultos por los gobiernos para aprovechar su tecnología, o evitar el shock cultural o algo así.

En realidad sí hay una conspiración que tiene como objetivo proteger la vida inteligente, como expone Clarke, pero no es una conspiración de los gobiernos como creen los conspiranoicos, sino de los extraterrestres que crearon a los gobiernos para proteger la verdadera inteligencia del universo.

Piénsalo ¿qué mejor manera de probar la capacidad intelectual y el potencial evolutivo de una especie que creando divisiones como religiones, naciones, “razas” y otras pendejadas que en el mejor de los casos son producto de la mera casualidad y en el peor son tonterías basadas en las más absurdas patrañas?

El espacio en el universo, aunque es muy grande, no es infinito. Hay recursos limitados y estos deben usarse de la manera más racional y eficaz posible. A nadie le conviene que de pronto aparezca una banda de monos advenedizos reclamando “su” lugar y haciendo desastre y medio.

Por eso, la inteligencias del universo, aquellos que han demostrado tener la capacidad de observar la realidad objetivamente y tomar decisiones razonadas basadas en esas observacones, han creado una prueba sencilla que las proto-inteligencias deben superar. Es muy fácil, primero se plantan estas ideas de religión, patria, nación, etc. que no tienen ninguna relación con la realidad y después se deja a esas proto-inteligencias a su libre albedrío.

Si son capaces de superar sus tendencias animales podrán hacer lo necesario para alcanzar las estrellas y unirse a la comunidad universal. De otro modo simplemente se destruirán en el proceso o agotarán sus recursos naturales antes de desarrollar la tecnología que necesitan.

Es una simple autoeliminación.